Joan Majó: “La crisis puede provocar fractura social”

Joan Majó habló de una crisis que empezó siendo inmobiliaria para continuar siendo financiera, después económica y finalmente política. “La crisis del euro nos está llevando a una crisis de la política de construcción europea, y sin cohesión ningún país de Europa podrá salir solo de esta crisis”, advirtió el ponente. Majó comenzó su intervención haciendo un repaso a la cronología de los hechos, refiriéndose a un ciclo económico que se inició en los años 80 y que acabó en 2008. Aquel fue el año de las subprymes, asociadas a la gran crisis inmobiliaria norteamericana. “Gran error y gran mentira: esta consideración sobre las subprymes escondió que bajo eso había una crisis financiera”. A España, sin embargo, no llegaron los activos tóxicos de los bancos norteamericanos. “El Banco de España lo impidió y, además, como nadie ahorraba, los bancos no tenían tesorería y no podían comprar nada fuera. Todo el mundo estaba pidiendo créditos y ellos no tenían depósitos, así que optaron por comprar créditos a Europa: eran los intermediarios de la deuda de la ciudadanía española”.

La crisis de liquidez a que se vieron abocados los bancos dejó sin vender 1.200.000 pisos, y en el paro a un millón de personas del sector de la construcción. “Cuando ese millón dejó de consumir, el número de parados aumentó hasta los dos millones”, aseguraba Majó. Para paliar esta nueva crisis económica, en el año 2009 se tomaron “medidas insuficientes e inadecuadas: todos los países actuaban de la misma manera, cuando era evidente que cada territorio necesitaba recetas diferentes”. España, según Majó, precisaba en aquel momento “una reconversión de todas aquellas personas del sector de la construcción que ya no podían volver a trabajar”.

La actual situación es “nueva y necesita políticas anti-crisis que no se han dado hasta ahora“. Con la enumeración de algunas de estas medidas finalizó Majó su conferencia. “Necesitamos una dosis de innovación muy grande en el conjunto de la sociedad”, fue uno de los primeros consejos. También habló de la necesidad de rebajar la deuda, “pero reactivando el consumo. La austeridad provoca una frenada del consumo, y es un efecto colateral muy grave. Es ante este reto cuando las políticas tienen que afinarse”. El experto criticó los ajustes transversales “donde todo el mundo se ve afectado por igual: no puedes subir los impuestos y que eso repercuta tanto en ricos como en pobres: las rentas se tienen que tener en cuenta”. El exministro pidió aumentar la competitividad y la innovación. Para acabar, habló de la necesidad de mantener tanto una cohesión externa –todos los países de Europa trabajando en la misma dirección- como una cohesión interna. “Cuando padeces una crisis lenta y dolorosa como esta, donde hay que tomar medidas graves, necesitas que no haya fracturas. Y ahora mismo se están poniendo en peligro la cohesión social. España es el tercer país europeo donde la desigualdad de rentas es más grande”.

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