Pere Solà i Busquets: “Incorporar la salud en el urbanismo es esencial para garantizar la calidad de vida”

Pere Solà Busquets ha sido director general de Urbanismo de la Generalitat de Catalunya (2007-2011), premio nacional de Urbanismo en 1987 y director del Plan de Ordenación Urbanístico Municipal (POUM) de Vic, pionero en la incorporación de la perspectiva de salud y que ha sido galardonado este año con el Premio Cataluña de Urbanismo – Manuel de Solà Morales. Actualmente, dirige el Consorcio Urbanístico del Centro Direccional de Cerdanyola del Vallès (Parque del Sincrotó Alba). Como director académico del nuevo posgrado en Urbanismo y Salud de la UPC School, nos expone en esta entrevista los retos de futuro del urbanismo, que nos exigen repensar la ciudad en clave de salud.

  • ¿Cómo ha cambiado la planificación urbanística en los últimos años y a qué retos se enfrenta actualmente?

De un planeamiento físico y morfológico del territorio atendiendo al crecimiento extensivo y a la resolución de las carencias en equipamientos y servicios, priorizamos ahora la planificación que tiene como objetivo rehacer, reciclar y reurbanizar la ciudad con los principios de cohesión social, compacidad, mixticidad de usos, el verde urbano, la movilidad y las condiciones ambientales destinadas a hacer la ciudad más habitable y saludable.

La pandemia global de la COVID-19 nos ha hecho situar la salud en el centro de la vida. ¿Hasta qué punto es importante que el hábitat donde vivimos integre también la perspectiva de la salud?

Sí, esta pandemia ha sacudido los pilares en los que se basaba nuestro estilo de vida y nos ha hecho replantear las prioridades. También hemos visto que otros modelos de vida más respetuosos con el medio ambiente son posibles. Esperamos que esta reflexión que hemos hecho en términos de calidad de vida y equidad en la educación y la salud continúe en el tiempo y no volvamos a tiempos pasados, y que sepamos avanzar en los aspectos positivos en esta “nueva normalidad”.

Es evidente que nuestro hábitat debe integrar la perspectiva de salud para garantizar nuestra seguridad y calidad de vida.

La pandemia, pero también el confinamiento, han puesto en evidencia carencias de nuestras ciudades, como la necesidad de más espacios verdes de proximidad, comercio de barrio o infraestructuras para la movilidad activa. Y justamente estos son algunos de los determinantes urbanísticos que tienen una gran incidencia sobre la salud.

En 1948, la OMS definió el concepto “salud” como “no solo la ausencia de enfermedad, sino como un estado completo de bienestar”. Por lo tanto, hablar de salud es hablar de calidad de vida, y desde este punto de vista la pandemia puede haber ayudado a reflexionar sobre cómo nuestro entorno fomenta o nos impide llevar el estilo de vida saludable que queremos.

  • Se estima que en los próximos 20 años alrededor del 70% de la población mundial vivirá en áreas urbanas. ¿Cuáles son los factores que intervienen en construir una ciudad saludable?

La evidencia científica es muy clara. En los últimos años se han publicado diversidad de artículos e investigaciones en revistas científicas que muestran las conexiones entre el entorno urbano y la salud.

Entendiendo la salud desde la triple perspectiva (salud física, salud social y salud ambiental), los aspectos urbanos que inciden sobre la salud tienen relación con 4 grandes bloques: la densidad del entorno urbano, la conectividad, la mixticidad de los usos y el entorno natural.

Sabemos, por ejemplo, que el hecho de disponer de zonas verdes cercanas a las escuelas, a los hospitales y a las viviendas no solamente tiene efectos positivos sobre la calidad del aire, sino también sobre los indicadores de actividad física, enfermedades cardiovasculares, depresión o bienestar emocional. La proximidad a los equipamientos, los servicios y el comercio reduce los comportamientos sedentarios y mejora las competencias sociales y la percepción de bienestar y calidad de vida.

Son únicamente algunos ejemplos de cómo desde la planificación urbanística, que decide dónde situar una zona verde o qué usos serán admitidos en cada espacio, es posible actuar para conseguir una ciudad más saludable.

  • ¿Cómo podemos medir la influencia de estas acciones sobre la calidad de vida de los habitantes? ¿Hay evidencia científica?

Las evidencias científicas nos demuestran que aproximadamente el 70% de nuestra salud depende del espacio y el entorno donde desarrollamos nuestra vida, es decir, de la combinación entre hábitos de vida, entorno construido, entorno natural y relaciones sociales.

El ISGlobal (Instituto de Salud Global de Barcelona), que forma parte del equipo docente del curso, es una institución de excelencia en la investigación constituida por instituciones académicas y gubernamentales y del ámbito hospitalario, y que acumula en el ámbito de la salud global 30 años de experiencia contribuyendo al esfuerzo de la comunidad internacional, siempre con el objetivo de afrontar los retos de la salud en un mundo globalizado.

  • En el mes de marzo pondréis en marcha la 1ª edición del posgrado en Urbanismo y Salud: El Planeamiento Urbanístico como Herramienta de Salud. ¿Cuál es el objetivo de esta nueva propuesta formativa?

Urbanisme_SalutEl objetivo es formar y dar herramientas de reflexión y trabajo a todos aquellos profesionales que intervienen en la planificación y gestión urbanística y también del mundo de la salud para ampliar sus conocimientos en las interrelaciones entre el entorno urbano y la salud de las personas.

Ha sido complejo elaborar este primer programa, ya que queríamos mostrar el mosaico completo de estas interrelaciones, y profundizar en los criterios para el diseño y la gestión de la ciudad saludable. También queremos conocer a fondo los principales proyectos, herramientas y metodologías de trabajo que se están implementando tanto en nuestro país como a nivel internacional en la incorporación de la salud en el urbanismo y en las políticas urbanas.

  • Movilidad, biodiversidad, espacio público… son muchos los factores que intervienen en esta temática. ¿Cómo trabajáis esta multidisciplinariedad en el programa?

Uno de los principales retos del curso es precisamente abordar los diferentes factores implicados en la evaluación del impacto en salud del planeamiento, y hacerlo desde la transversalidad. Además de arquitectos y urbanistas de reconocido prestigio, hemos incorporado al equipo docente a un gran número profesionales reconocidos en los diferentes campos: Xavier Querol en calidad del aire, Màrius Navazo en aspectos de movilidad, el ISGlobal con respecto a los principales aspectos de salud asociados al entorno urbano y la evidencia científica, Carmen Rossell para tratar la biodiversidad o también expertos asesores de la OMS, entre otros. No ha sido fácil, pero pensamos que para abordar los retos que tenemos por delante tenemos que integrar la sensibilidad, los enfoques y conocimientos de las diferentes disciplinas, yendo más allá de las barreras históricas que han separado los actores implicados en la planificación y la gestión de las ciudades.

Por otra parte, se incluye explícitamente la mirada de salud, incorporando médicos, epidemiólogos y científicos al equipo docente.

Desde nuestro punto de vista, la planificación de la ciudad debe incluir la perspectiva de salud, pero también es importante que la medicina redescubra la ciudad y su potencial para la salud.

Pronto, el 70% de la población mundial vivirá en entornos urbanos, y por ello es importante que la ciudad en sí misma pueda convertirse en un activo de salud, y que los profesionales de la sanidad se involucren en el diseño de la ciudad y sepan sacar el máximo partido.

  • Este posgrado se desarrolla conjuntamente con la Universitat de Vic – Universitat Central de Catalunya. ¿Cuál es el valor que aporta esta colaboración?

Fue con la colaboración de la Universidad de Vic-Universitat Central de Catalunya que se desarrolló la investigación para llevar a cabo el proyecto pionero de incorporación de indicadores de salud en el planeamiento urbanístico, el POUM de la ciudad de Vic.

La UVic no ofrece estudios relacionados con la planificación urbana, pero sí tiene una gran oferta y experiencia en estudios relacionados con la salud. De ahí que esta colaboración permita llegar a un público más amplio.

  • El curso se desarrollará en el Tech Talent Center, en pleno 22@ Barcelona. ¿Cómo valora la transformación urbanística que ha sufrido el barrio industrial del Poblenou hasta convertirse en un distrito tecnológico puntero?

El 22@ ha sido un caso paradigmático de transformación y reutilización. No hay duda de que el modelo se ha consolidado, aunque visto desde la perspectiva actual este tipo de barrios tan especializados entran en contradicción con el modelo de ciudad mixta y con mixticidad de usos que habría permitido un barrio donde vivir y trabajar.

El movimiento higienista de finales del s. XIX y principios del s. XX defendió la “zonificación”, es decir, el establecimiento de cada actividad en un punto de la ciudad, una idea que ahora entendemos poco adecuada por el gran flujo de movilidad que ocasiona.

Este modelo no favorece la vida social de la ciudad, que necesita lugares de proximidad para fomentar la cohesión social y nuevas formas de convivencia resultantes del teletrabajo. La pandemia puede ser el detonante para la creación de nuevos espacios, en los cuales vivienda y oficina puedan llegar a fusionarse.

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